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Museo como HUB (Herramientas de la red II)

Natxo Rodríguez

8 de septiembre de 2008 - 18:18


Siguiendo algunos comentarios anteriores (Pedro) en este mismo blog, retomo ahora el tema del museo y las redes. Pensar en museo y futuro al mismo tiempo, puede parecer hoy en día una contradicción en los términos, pero algunos no podemos dejar de pensar en una reactualización de la tradicional estructura hegemónica del sistema del arte. Que aunque nunca llega siempre pensamos de manera opimista que debería estar ahí, a la vuelta de la esquina, y a veces, por lo menos en las intencions, parece asomarse en el mapa de ruta de algunos proyectos. Quizá el más siginificativo resulte el “Museo como red de redes” que se describe en el avance de programación del MNCARS para el curso 2008-009.

“La caracterización del museo como red de redes significa afirmar su condición de organismo abierto e inmerso en una dinámica de intercambio de experiencias, conocimientos y recursos. El concepto de red trasciende el marco de la simple colaboración entre instituciones e implica configurar una estructura que posibilita compartir fondos artísticos y poner en común proyectos e iniciativas profesionales. Construir una dinámica en red conlleva apostar por un sistema de confluencias, diálogos, sinergias y acciones compartidas.”

Pero hablar de un museo P2P como el que apuntan Pedro y Rubén sugiere algunas ideas que van más allá de un dinámico marco de relaciones y aplicar el paradigma del P2P a la estructura museística significaría situar el museo en un mapa horizontal de recursos, dentro de redes desjerarquizadas. Sin olvidar la importancia relativa de los diferentes nodos y vectores de fuerza que tensionan esas redes. Pensar en un museo Peer to Peer significaría proponer un esquema de relaciones de tú a tú, entre iguales, donde no sólo sus nodos, sus diferentes puntos, son organizados en esa trama horizontal, sino que también lo son sus contenidos. Aún así, cuando los contenidos tienen lugar de manera jerárquica, un sistema P2P permite relaciones en paralelo donde unas no anulan ni bloquean las otras, permitiendo la comunicación de/entre producciones culturales minoritarias. Otra idea que nos permite trasladar el concepto de museo a otro lugar diferente más en conexión con el nuevo contexto digital y de redes es la que propone Gerardo Mosquera cuando habla del Museo como Hub. Una metáfora más propia de la informática de redes o de la gestión aerocomercial pero que ilustra una manera diferente y más dinámica de gestionar el espacio físico y conceptual del museo. “[...] habría que pensar en museos centrífugos en lugar de centrípetos, transformados de un espacio donde se muestra el mundo en una acción en el mundo. Así, en vez de halar el arte hacia un espacio aurático, el museo podría actuar en el sitio mismo donde ocurre la práctica artística. Sería un museo como hub, descentralizado, en movimiento, diseminado por todos lados; una entidad dinámica que participaría simultáneamente en una diversidad de proyectos en diferentes lugares” (Mosquera). De hecho, el museo ha sido desde su origen una especie de repositorio de obras artísticas, un lugar de referencia para el estudio, la investigación la creación y el disfrute, que surgió en un momento en el que la fisicidad del trabajo artístico era la característica principal que condicionaba cualquier actuación. Sin embargo, la actualización del museo en el nuevo contexto audiovisual pasaría por conectar, descentralizar y abrir (como en código abierto) esos repositorios, garantizado el acceso universal a sus recursos y el flujo libre de información y conocimiento.

Natxo Rodríguez Arkaute

4 Mensajes del foro

  • Veo esto y recuerdo algo que he leído hace un rato en un bar, en una revista gratuita con la agenda cultural de la ciudad que publica el Instituto de Cultura del Ayto. de Sevilla, que en parte tiene relación con lo que comentas.

    El 19 de septiembre se celebra la segunda edición de La Noche Larga de los Museos "en la que el visitante podrá disfrutar de estos espacios abiertos hasta las 03.00 horas, con proyecciones audiovisuales, música y alguna sorpresa”. Más allá de la noticia de Diario de Sevilla, el texto de la revista gratuita decía algo así como que durante esas horas los museos iban a dejar de ser lo que "son" - algo así como conservadores del patrimonio cultural histórico - para pasar a convertirse en centros dinámicos, llenos de actividades y, claro, de público (ahora me da rabia no haberla subido a casa para ser fiel a lo que decía).

    Supongo que es precisamente esto lo que tiene que cambiar. No me refiero a hacer todos los días la noche larga. Me refiero a que los museos no pueden vivir de espaldas a la realidad. Ni a la social, ni a su contexto local ni a la tecnología ni al debate sobre el procomún y las nuevas formas de compartir, acceder y difundir el conocimiento/pensamiento. Claro, la propuesta de "como en código abierto" (con la que estoy muy de acuerdo, con ese espíritu) no es simple. Tiene sus consecuencias. El museo no puede seguir siendo lo que es. Se entiende que así, con una nueva forma de comprender la relación con el usuario, llega a alguna otra parte. Diferente. Me gusta mucha la idea de museo como HUB, de museo como conector, facilitador, dinamizador y no sólo como contenedor. El museo no es solamente un escaparate. El museo es una estructura. Y, como tal, debe actualizarse y comprender que hoy, las estructuras, no son lo que eran.

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  • Rubén, no estaría mal recuperar ese texto donde promete que los museos dejarán de ser lo que son, al menos por un día. Me gustaría pensar que ese modelo de museo “abierto” (como en código abierto), “como conector, facilitador, dinamizador” es posible. Pero el mayor problema no me parece que sea más o menos sencillo conseguir un cambio en los museos existentes. Lo peor de todo es que de los museos de los que estamos hablando son museos muy jóvenes, que se han creado físicamente y conceptualmente hace muy poco. Si se han construido según patrones obsoletos es porque así se ha querido. El mapa de museos de nuestro alrededor se ha saturado muy recientemente, en un tiempo record; y se ha hecho con pequeñas variaciones, más bien de estilo, respecto a los modelos tradicionales. Estamos rodeados de museos del siglo pasado intentando lidiar con la creación contemporánea y me da que, como estructura, no hay mucha voluntad de actualizarse.

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  • Disculpadme si atajo la cosa un poco a lo bestia, pero releo texto y comentarios y, encontrando muy interesante la aplicación de los conceptos P2P y HUB al museo, me afirmo en que es precisamente el museo el que me sobra en toda esta "proyección" o aplicación de fórmulas. No se por qué hay que intentar actualizar (update) el museo o incorporarle -plug in- para intentar salvar sus funciones. ¿Por qué nos interesa tanto el museo?. Sin querer caer en el gesto dadaista de quemar los museos, me parece que esos conceptos bien podrían aplicarse antes, con mayor lógica (y economizando energia) a las políticas culturales, a la implicación del tejido cultural en las políticas culturales locales, a las iniciativas divergentes (cuyo objetivo es incidir en las instituciones...). Si la cuestión es el acceso a los recursos que guarda el museo, entiendo esta manera de acceso, esta manera de abrir sus puertas, correcto, pero reconociendo que el museo, tal como lo vemos encajar en la industria del ocio y el espectáculo, cumple su función (con su público y todo), quizá sea mejor aplicar estas posibilidades conectivas en otras estructuras y en otros estadios hasta transformarlo, como provocando una fermentación...

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  • Una cosilla respecto a lo de los museos que crean redes, o al museo-red: tenemos que olvidarnos definitivamente del mito de que los museos crean ciudadanía. Esta quimera responde a una tergiversación del significado de práctica cultural. Por ejemplo, en España, desde los años 80 se ha justificado la construcción de museos de arte contemporáneo (más de 25, ningún país del mundo tiene tantos) como la vía para generar ciudadanía y sensibilidad cultural. El resultado es que más del 80% de los españoles dice no interesarle los museos. La razón de esa política museística es claramente otra, que no toca aquí describir obviamente. La cultura cuya matriz reside en la estructura administrativa se define por dislocar la ciudadanía, por convertir al individuo crítico con el entorno en un simple usuario de las premisas burocráticas e ideológicas de los museos. Los museos (la mayoría) no crean redes de autoconciencia crítica ni ofrecen herramientas para ello. Sinceramente, la relación entre museo y red (en el sentido de utensilio ciudadano independiente) es una falsa quimera.

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